El primer día completo en Livingston decidimos visitar los Siete Altares un enclave natural al que se accede fácilmente caminando por la playa. Primero, cogemos un tuk tuk desde el centro del pueblo hasta el puente donde el río Quehueche desemboca en el mar. A partir de ahí, cruzamos el puente y caminamos una media hora por la playa Quehueche. Al final, hay un cartelito y hay que subir hacia donde está una casa particular y continuar caminando en paralelo a la playa, hasta que el camino ya está con baldosas y encontramos una casa-museo donde se paga la entrada, 20Q.
| Puente rio Quehueche |
| Playa Quehueche |
La playa, inicialmente, está más o menos bien aunque llena de basura, a eso de la mitad, es un estercolero y lleno de estanques cuya fauna no me quiero ni imaginar. Yo no lo percibía, pero olía bastante mal.
Cuando llegamos a la casa-museo nos recibe un personaje garífuna, cuya familia lleva custodiando la entrada a este sitio sagrado para los Garifuna, desde hace siglos. Nos echamos unas risas con él, porque labia y gracia no le falta e iniciamos el descenso.
| Museo |
| Historia Garífuna |
Como él dice, a menos de 60 segundos os encontraréis con la primera poza. El camino, al principio, está bien y con escaleras de madera o incluso cuerdas para sujetarse. Si llegas a la última, muy recomendable, por cierto, tendrás que subir por las propias pozas o si, encuentras el sendero, por el camino oficial.
| Siete Altares |
| Siete Altares |
Volvemos sobre nuestros pasos. Nos tomamos algo a la altura del puente. Tuk Tuk y para la Casa Rosada. Nos cambiamos de hotel porque la habitación es mínima y no tenemos espacio. Además, hemos visto un escorpión en el jardín que nos ha acojonado un poco.
La tarde la dedicamos a hacer el cambio de hotel, nos vamos a uno un poco más alejado, pero en primera línea de playa. Un poco de piscina y relax y cenamos en el hotel.
| Livingston Hotel |
Al día siguiente, nos vamos a Playa Blanca, para ello, tomamos la lancha pública que sale a las 9:30am y que va a pasar a recogernos al embarcadero que está justo enfrente de nuestro hotel. El cielo está encapotado, ha estado lloviendo desde el amanecer. Cogemos la toalla y bikini, pero también el chubasquero, de hecho, al subir a la barca, empieza a llover.
Se hace una primera parada en los Siete Altares, pero como ya estuvimos ayer, nos dedicamos a charlar con el jefe de la casa museo y nos cuenta más de su historia personal, de la de la comunidad garífuna y de cómo están las cosas en Guatemala.
| Amigos |
A la hora, la gente vuelve y salimos en lancha hacia la playa. Afortunadamente, deja de llover y cuando llegamos está nublado, pero hace calor.
La playa está acondicionada con baños, restaurante, limpia, con basureros. Nos quedamos en unas tumbonas y nos dedicamos al arte del buen vivir. Hemos vuelto a coincidir con nuestros amigos colombianos.
| Playa Blanca |
Yo hasta me animo y me pego un baño. Aunque estamos en el Caribe las playas no están bien cuidadas, sobre todo por la suciedad tanto en la arena como en el agua. De hecho, quitando las playas de Cayo Largo en Cuba (que son las únicas que conocí), el resto del Caribe en Colombia o Costa Rica, no son nada recomendables. En este sentido, España puede presumir de playas espectaculares, grandes, pequeñas, calas, kilométricas, con aguas bravas o transparentes, frías o cálidas. Con servicios y socorrismo.
| Meteorología |
La salida de la playa está programada a las 15h así que antes de las 16h estamos en el hotel. Nos cambiamos de ropa y nos vamos al centro pues hay una actuación garífuna en un hotel. Resulta que el día Garífuna es el 26 de noviembre y, por los pelos, no vamos a estar. Comienzan las celebraciones y no nos lo queremos perder, nos dicen que es un fiestón (bulla) por las calles de Livingston. Nos lo pasamos muy bien con la percusión y los bailes que nos echamos.
| Actuación garífuna |
Cenamos en un restaurante cercano, estamos un poco tristes porque es nuestra última noche aquí.
| Cena homenaje |
Al día siguiente nos tenemos que ir a Puerto Barrios porque, al otro día, nos volvemos en avión a Ciudad de Guatemala. Nos dicen que el servicio de lancha pública funciona desde las 5am hasta las 17h, pero que la única lancha asegurada es a las 5am. Es demasiado pronto para nosotras. Así que tenemos que irnos un poco más tarde y esperar a que la lancha se llene.
En Puerto Barrios, ciudad de 150.000 habitantes, estamos alojadas en un Airbnb con piscina, sólo disfrutamos la mañana allí porque por la tarde, justo cuando salimos a comer, se pone a diluviar. Nos quedamos en el restaurante La Cabaña que habíamos visto en google y que cuando llegamos, estaba cerrado, pero nos sirven unos rollitos de pollo riquísimos y hablamos un rato con los dueños que son muy amables e, incluso, nos llevan en coche de vuelta al alojamiento. Hace una tarde de perros, así que vemos Gladiator II gracias a Netflix.
| Avioneta |
Al día siguiente, madrugón para tomar el vuelo. Una pequeña avioneta nos lleva a la capital, sanas y salvas👩 Allí, nos quedamos todo el día en el hotel descansando. Es nuestro último día, porque al siguiente, ya regresamos a Madrid, vía Bogotá.
¡Adiós Guatemala1
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