Sabemos que Budapest, está dividida por el río Danubio en dos ciudades, Buda y Pest, que hoy ya es una: Budapest.
Balneario Gellért |
Pest es la zona moderna, que aunque conserva magníficos edificios, y grandes avenidas, es sobretodo, donde están ubicadas las empresas y zonas comerciales. Sin embargo, es en Buda donde podemos observar el tradicional trazado medieval de la antigua Buda, el Castillo Real, la iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores.
Estatua de la Libertad |
El mayor interés de esta visita son las vistas espectaculares que tenemos de la parte de Pest, así como del Castillo Real. También podemos asomarnos al mirador donde está la Estatua de la Libertad, una mujer ofreciendo una palma al cielo. Se erigió en memoria de la conquista soviética de Hungría en la II Guerra Mundial.
De vuelta a Pest, volvimos caminando y realizamos una parada en el famoso Mercado Central, cuyo edificio es un hervidero de tenderos con los famosos productos húngaros como el Paprika, paté de pato y resto de mercancías habituales. En la parte de arriba, nos esperan con los brazos abiertos a los turistas y allí podéis encontrar: artículos de piel, artículos hechos a mano (cajas, muñecas rusas, manteles, etc)
Por la tarde, contratamos un tour por Buda con white umbrella tours, para ver en profundidad la parte más antigua. Empezamos subiendo una pequeña colina, hasta una antigua iglesia que perteneció a la parte hungara de la zona, vemos cómo muchos de sus edificios presentan unas tejas de llamativos colores y nos cuentan que es un material típico que se exporta ya que protege de la lluvia, se limpia fácilmente y se llama pirogranito. Tomamos una de las calles que conserva más vestigios medievales en sus edificios: una ventan, una puerta, un patio típico y nos vamos situando en la Edad Media Húngara.
Vistas desde la Citadella |
Así nos enteramos de que, a diferencia de las típicas ciudades medievales, ésta está construida con un asombroso gusto urbanista que hace que sus calles estén perfectamente diseñadas y no con los habituales recovecos y calles pequeñas y entrecruzadas. También estaba legislado una altura no superior a tres pisos y las ventanas tenían que tener una doble cristalera para evitar que los vecinos pudiesen "cotillear" las casas que tenían enfrente.
Y de esta forma, hicimos una pequeña parada para degustar los pasteles de una típica confitería llamada Ruszwurm, los pasteles deliciosos, las dependientas unas bordes.
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